Iniciamos una pequeña serie de publicaciones de materiales para pensar el territorio. Estos materiales pretenden aportar elementos para entender como es nuestro territorio en la actualidad, sin apriorismos y analizando procesos que actúan sobre el territorio de manera directa y emergente. De esta forma, aportamos elementos que nos permitan alejamos de aquellas miradas sobre el territorio que lo ven desde la distancia, casi desde el espacio exterior, para trazar líneas de frontera basadas en etnias, razas, reinos medievales o identidades culturales.
En esta primera entrega nos acercamos a las Mancomunidades existentes en el Estado Español. Las mancomunidades de municipios son una figura de las entidades locales previstas en la Ley de Bases del Régimen Local del año 1985 y es posiblemente el mejor ejemplo de asociacionismo de las instituciones de base territorial que tenemos. A diferencia de la prohibición expresa de la federación de comunidades autónomas que recoge la Constitución Española, la figura de las mancomunidades expresa para gran parte del territorio del estado un impulso asociativo que trasciende lo local y que dibuja otras geografías. Las mancomunidades de municipios además trascienden en no pocos casos los límites provinciales e incluso autonómicos, como la Mancomunidad Cerezo-Tormantos entre Burgos y La Rioja.
En general, las mancomunidades se suelen entender como una simple cuestión de gestión municipal, de optimización del uso de los recursos. Sin embargo, la manera en que se articulan estas mancomunidades revela la existencia de ámbitos más o menos estructurados, de territorios articulados de manera cohesionada en torno a sus comarcas como se ve en la zona de Campos o dislocados entre varios planos como muestran las zonas que tienen mancomunidades diferentes para la gestión de residuos, para gestión de aguas, para actividades deportivas, para gestión administrativa… con el caso más notable de la Alcarria.
Las mancomunidades muestran como los municipios, cuando se asocian, lo hacen en torno a realidades geográficas que operan a un nivel muy inferior al provincial, señalando cómo la política local necesita de una escala intermedia entre los municipios y las diputaciones que en la gran mayoría de los territorios castellanos no está atendida.
A continuación mostramos un visor territorial de todas las mancomunidades del Estado, una infografía centrada en las comunidades autónomas de Castilla y León, Castilla-La Mancha y Madrid, de donde emergen algunos patrones en la articulación de las mancomunidades en estos territorios y por ultimo facilitamos un documento con todas las mancomunidades existentes en 2025.

Clasificación de Mancomunidades Municipales
Panorama General
Las tres regiones en cifras
Las tres regiones figuran entre las seis comunidades autónomas donde más del 80% de los municipios pertenecen a alguna mancomunidad (junto con Navarra, País Vasco y Asturias). Esto no es casualidad: comparten una estructura municipal atomizada heredada del medievo castellano, con cientos de núcleos de escasa población que no pueden costear servicios básicos de forma individual.
El municipalismo castellano-manchego y castellanoleonés tiene raíces en el sistema de repoblación medieval, que generó una enorme cantidad de pequeños concejos. Frente a modelos como el francés (fusiones forzosas) o el catalán (comarcas obligatorias), estas regiones eligieron la asociación voluntaria como respuesta al inframunicipalismo.
Madrid presenta un caso peculiar: la macrocefalia de la capital hace que la mayoría de sus 179 municipios sean pequeños y dependientes del apoyo supramunicipal, pero la cercanía al núcleo metropolitano limita la escala y diversidad de las mancomunidades.
Articulación Territorial
1. ¿Cómo se articulan los territorios en torno a las mancomunidades?
Pertenencia múltiple en Castilla y León
La mayoría de los municipios castellanoleoneses se vinculan a una sola mancomunidad, pero una cuarta parte combina dos. El patrón típico es: una mancomunidad para residuos + otra para agua o cultura.
Patrón de articulación por región
Castilla y León: % de municipios mancomunados por provincia
La distribución provincial revela una enorme heterogeneidad: Soria, con menor tamaño municipal medio, paradójicamente tiene la cobertura más baja (47,5%), mientras Valladolid —con sus municipios dormitorio periurbanos— lidera la mancomunización con 99,6%.
N.º de mancomunidades por provincia (CyL)
León (37) y Salamanca (31) concentran el mayor número de mancomunidades, correlacionando con el mayor número de municipios. La proporción mancomunidades/municipios revela que León y Segovia tienen mancomunidades más grandes en media, mientras Salamanca presenta muchas mancomunidades pequeñas.
Tipología
Se pueden identificar cuatro tipos fundamentales que responden a lógicas distintas de organización. La extensión territorial y el número de competencias no siempre correlacionan de forma lineal: hay mancomunidades pequeñas con pocas pero esenciales competencias, y entidades extensas con un servicio único (como la gestión de grandes cuencas de agua).
Sectorial monofuncional
Una única competencia (residuos, agua o caminos). Pequeño tamaño, creadas por urgencia operativa.
Sectorial plurifuncional
Varias competencias afines (residuos + agua, o cultura + turismo). Tamaño medio, lógica comarcal implícita.
Integral / Interés General
Múltiples competencias, actúan como un segundo nivel de gobierno local. Vinculadas a demarcación territorial autonómica.
Comarcal-histórica
Origen medieval o foral. Comunidades de Villa y Tierra, Asocios, Señoríos. Gestión de montes, pastos y bienes comunes.
Competencias en Castilla-La Mancha
CLM exhibe la distribución más clara: dos competencias básicas (residuos y agua) dominan el 60% del mapa de mancomunidades.
Patrón extensión–competencias: las reglas que emergen
Diferencias Regionales
| Dimensión | 🟫 Castilla y León | 🟩 Castilla-La Mancha | 🟦 Madrid |
|---|---|---|---|
| Modelo predominante | Mosaico de mancomunidades sectoriales coexistentes | Mancomunidades comarcales con foco en servicios básicos | Escasas y muy especializadas; nueva apuesta por MIG |
| Cobertura | >90% municipios mancomunados (>90% en 7/9 provincias) | ~80%, con diferencias interprovinciales | ~55%, concentrada en municipios <5.000 hab. |
| Articulación | 74% en 1 sola mancomunidad; 25% en 2 | Tendencia a mancomunidad única por municipio | Municipios pequeños en varias (residuos + SS) |
| Competencia principal | Residuos + agua + caminos + cultura (múltiple) | Residuos (35%) y agua (25%) como ejes | Residuos, alcantarillado, SS básicos |
| Tamaño medio | ~9 municipios por mancomunidad | ~7 municipios por mancomunidad | ~5 municipios por mancomunidad |
| Figuras especiales | 38 Comunidades de Villa y Tierra + figura MIG | Comunidades históricas (Señorío de Molina); comarcas funcionales | MIG (Mancomunidades de Interés General, 2022-) |
| Rol autonómico | Fuerte apoyo financiero (>11M€/año); Pacto Local 2005 | Fomento activo desde Consejería de Presidencia | Agenda MIG 2024; Plan de Reequilibrio Territorial |
| Interprovinciales | 15 mancomunidades interprovinciales + 1 interautonómica | Varias interprovinciales (Comsermancha: 3 provincias) | No aplica (región uniprovincial) |
Perfil comparativo (radar)
Diferencias intra-provinciales destacadas
Síntesis Analítica
Hallazgos principales
La articulación única es la norma
En las tres regiones, la mayoría de los municipios se articulan en torno a una única mancomunidad para cada tipo de servicio. La pertenencia múltiple (a 2 o más mancomunidades) ocurre cuando los servicios son incompatibles en una sola entidad: un municipio puede estar en la mancomunidad de aguas del río Pisuerga y en la de residuos del valle adyacente. Esto es deliberado: la legislación española prohíbe que una mancomunidad asuma la totalidad de las competencias municipales.
Dos grandes tipologías dominan
El paisaje real se divide entre mancomunidades sectoriales (monofuncionales o bifuncionales) y mancomunidades integrales/de interés general. Las primeras son más numerosas y pequeñas; las segundas, más escasas pero de mayor impacto territorial. En CyL y Madrid existe una política activa de transformar las sectoriales en integrales (MIG). En CLM, el enfoque comarcal natural ya produce entidades más amplias sin necesidad de un impulso formal.
La diferencia regional es estructural
CyL tiene el sistema más denso y heterogéneo del país: 240 mancomunidades sobre 2.248 municipios. CLM tiene un modelo más ordenado comarcalmente, con una clara especialización en servicios básicos. Madrid tiene un sistema incipiente que históricamente sustituyó las mancomunidades por el municipio metropolitano y la Diputación; la creación de la MIG en 2022 supone un giro hacia el modelo castellano.
Patrones detectados: extensión ↔ competencias ↔ área geográfica
Las mancomunidades de abastecimiento de agua siguen las cuencas hidrográficas, no las comarcas administrativas. Son a menudo las más grandes en extensión y las más estables en el tiempo. Ejemplo: Mancomunidad de Servicios del Valle Norte del Lozoya (Madrid).
Los municipios en corona de ciudades medias (Valladolid, Toledo, Madrid exterior) tienden a mancomunidades de servicios urbanos (SS, recogida, transporte). Son más pequeñas territorialmente pero tienen más demanda de servicios sofisticados.
Las áreas de montaña (Serranía de Cuenca, Sierra de Madrid, sierras de CyL) producen mancomunidades plurifuncionales por necesidad: la orografía dificulta la gestión individual de servicios y favorece la cooperación en incendios, caminos forestales, turismo y agua.
Las Comunidades de Villa y Tierra de CyL son un caso único en España: entidades supramunicipales que gestionan bienes comunes (montes, pastos) desde la Edad Media. Su delimitación no responde a eficiencia de servicios, sino a identidad territorial y derechos históricos.
Conclusión: ¿qué explica las diferencias?
La variable más explicativa de las diferencias entre regiones no es geográfica sino política: el grado de activismo autonómico en el fomento de mancomunidades. Castilla y León desarrolló desde 2005 una política explícita de apoyo financiero y reconocimiento de las mancomunidades como tercer nivel de gobierno local; ello explica su cobertura del 90%+. CLM tiene un modelo más laissez-faire, con mancomunidades que emergen de necesidades concretas (especialmente RSU y agua). Madrid, con su tradición centralista y el peso del municipio capital, llega más tarde a este modelo y lo hace ahora con una figura deliberadamente diseñada (MIG).
La segunda variable es la estructura demográfica y el tamaño municipal: Soria, la provincia menos mancomunada de CyL, tiene municipios muy dispersos y de escasa población que no han encontrado todavía la masa crítica para cooperar. Por el contrario, las provincias con municipios de tamaño medio (200-500 hab.) presentan la mancomunización más intensa: tienen necesidades claras y la capacidad mínima para gestionarlas colectivamente.
